El manual que NO traen los Smartphones

Para nadie es una novedad el gran aumento de popularidad de los denominados “Smartphones” o teléfonos inteligentes, aparatos diseñados no solo para hablar por teléfono sino para mantenernos conectados con navegadores de internet, con las redes sociales, además de una gran cantidad de aplicaciones de comunicación y entretenimiento.
La tecnología es cada vez más amigable y prácticamente nadie requiere de un instructivo de uso, pues ya todos intuitivamente sabemos cómo buscar y/o cómo poner a funcionar todo; en minutos nuestras cuentas de correo, Facebook, twitter, mensajería instantánea, etc., están en nuestro bolsillo y acompañándonos a donde queramos, cuando queramos, y con tan solo tocar la pantalla de nuestro teléfono inteligente, estamos conectados con el mundo. El costo de los planes también es cada vez más accesible y la competencia entre las marcas de teléfonos y de telefonía ha hecho que esta tecnología sea hoy algo al alcance de prácticamente todo el mundo.
Como todas las tecnologías, su buen uso es sinónimo de aumento de productividad. Podemos con nuestro Smartphone, leer y responder correos de manera inmediata, mantenernos conectados con clientes y amigos a través de las redes sociales, mantener comunicación vía mensajes instantáneos (chat) con varias personas a la vez y como su nombre lo indica de manera instantánea, podemos también acceder a todo tipo de información vía google o algún otro buscador, no obstante, entre más se difunde y más se utiliza esta tecnología, nuestra productividad lejos de aumentar pareciera estar siendo afectada, si bien ocasionalmente somos capaces de responder más rápidamente correos y mensajes, la cantidad y velocidad de los mensajes que recibimos sobrepasa varias veces nuestra capacidad; tampoco es evidente una mejora en las comunicaciones con clientes y amigos y las relaciones no son hoy mejores gracias los teléfonos inteligentes, ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué esta magnifica tecnología pareciera estar distanciándonos en lugar de hacer nuestros días más eficientes y placenteros?
Tal vez estos aparatos deberían venir acompañados de un manual de productividad y utilización que incluya entre muchas recomendaciones algunas de las siguientes:
1- Apague su equipo. Vemos con asombro como muchas personas permanecen “unidos” a su smartphone 24 horas al día y en cualquier lugar. No hay reunión de negocios que no sea interrumpida por uno o varios de los asistentes leyendo y escribiendo mensajes de texto que NO pueden esperar, perdiendo la concentración y contribución a la reunión en repetidas ocasiones, esto contradice totalmente la productividad que perseguimos. Hoy en día encontramos gente chateando a la hora de la comida, frente al televisor, en reuniones sociales, en todos aquellos momentos destinados para compartir con las personas que nos rodean, por alguna razón pareciera que nos interesa y/o nos preocupa más la interacción con aquellos que no están presentes sino conectados a distancia a través del celular. En el cine, en misa, en cualquier parte nuestro teléfono atrae nuestra atención y nos distrae de la tarea principal ya sea divertirnos, reflexionar, ser creativos, descansar, es por eso que una de las primeras funciones que debe aprender muy bien es la de cómo apagar su equipo o en el peor de los casos cómo silenciarlo cuando su mente deba enfocarse en otra cosa.
2- Asigne objetivos y reglas de comunicación a cada medio. Un buen comunicador sabe que no solo el contenido, sino muchas veces el tono, el medio, la forma, que escogemos para comunicar es fundamental para lograr nuestros objetivos de comunicación. Muchas veces nos comunicamos pensando solamente en lo que queremos y necesitamos olvidando que el medio y la forma juegan un papel importante en el proceso. Las nuevas tecnologías además, nos ofrecen tantas opciones, que esta problemática se agrava y terminamos chateando con clientes, sosteniendo conversaciones y discusiones por correo electrónico, enviando mensajes importantes a través del inbox de Facebook, impulsados por la necesidad de hacerlo todo rápido. Si determina con anticipación el alcance y objetivos de cada medio de comunicación que tiene a su alcance en su smartphone, encontrará que puede no solamente ser más efectivo con cada uno, sino que le será más fácil seguir el punto 1 arriba y regresar a la interacción personal, así como otros medios de comunicación y SER MÁS PRODUCTIVO.
3- Los Smartphones NO son para los niños. Introducir desde temprana edad a los niños a las distracciones, vicios y problemas de productividad que he comentado estamos teniendo los adultos con la tecnología, es un grave error. Niños menores de 15 años NO necesitan smartphones para ninguna de sus actividades tradicionales, ocasionalmente pueden requerir la ayuda de un celular común para mantener comunicación con sus padres en momentos específicos, pero nunca con sus amigos, no hay nada urgente ni tan importante en sus vidas que lo requiera aún. Un teléfono inteligente en manos de un niño, es potencializar todos los problemas que menciono en este artículo y adicionalmente aumentar el riesgo de acceso a información inapropiada fácilmente. Si existe alguna razón por la cual considere necesita comunicación permanente con su hijo provéale un celular tradicional con llamadas restringidas…NUNCA un smartphone.
4- Revise los estresores en su vida. Las fuentes de estrés que hoy en día tenemos en nuestras vidas son muchas y diversas y últimamente se están reportando más y más casos en los cuales la inundación de información, correos, mensajes, y comunicaciones ineficientes, es uno de esos principales estresores en el mundo moderno. Resulta que su smartphone no es otra cosa que llevar consigo ese estrés de manera permanente e inseparable, si ese es el caso y las recomendaciones de los puntos 1 y 2 arriba no lo están ayudando, considere seriamente regresar a su teléfono celular tradicional.
Lo más importante es que la tecnología se convierta en facilitador, en un apoyo a su productividad, en un medio de comunicación efectivo, no en todo lo contrario, quizás entonces antes de sumergirse en la tecnología de los teléfonos inteligentes, o si ya lo hizo, reflexione un minuto sobre cómo lo va a lograr.





